Las buenas preguntas no son las originales, son las fáciles de contestar y difíciles de responder con un monosílabo. Funcionan mejor las que piden una historia pequeña que las que piden una definición: «cuéntame la última vez que…» rinde más que «¿cómo eres?».

Preguntar es la herramienta más infravalorada de las citas. No porque haya que interrogar a nadie, sino porque una pregunta bien puesta ahorra tres semanas de conversación de relleno.

Aquí tienes un banco organizado por momento, desde los primeros días de chat hasta la segunda o tercera cita. Para el arranque en sí, el primer mensaje, tenemos ejemplos específicos; esto es lo que viene después.

Qué hace buena a una pregunta

  • Se contesta contando algo. Las de sí o no cierran la conversación.
  • No obliga a definirse. «¿Cómo eres?» paraliza a cualquiera; «¿qué haces un domingo?» no.
  • Deja salida. Si el tema es personal, que se pueda contestar por encima sin quedar mal.
  • Te permite responderla a ti. Si no estás dispuesto a contestarla, probablemente no toca aún.

Para los primeros días

Ligeras, concretas y sobre el presente:

  • «¿Qué tal la semana? Cuéntame algo que no sea trabajo.»
  • «¿Eres de los que planifican el fin de semana o de los que improvisan?»
  • «¿Qué es lo último que has visto y te ha enganchado de verdad?»
  • «¿Cuál es tu sitio favorito del barrio?»
  • «¿Qué estás escuchando últimamente?»
  • «¿Café, té o ninguna de las dos?»

Para conocer su día a día

Cuando la conversación ya fluye, estas dan mucha información sin parecer un cuestionario:

  • «¿Cómo es un martes normal para ti?»
  • «¿Qué parte de tu trabajo te gusta y cuál aguantas?»
  • «¿Eres de madrugar o de trasnochar?»
  • «¿Qué haces cuando tienes una tarde libre y nadie te espera?»
  • «¿Con quién hablas cuando te pasa algo bueno?»

Esa última dice más sobre alguien que diez preguntas sobre aficiones.

Las preguntas que funcionan piden una historia pequeña, no una definición.

Para saber cómo piensa

Ya con confianza, y mejor en persona que por escrito:

  • «¿Qué es lo mejor que te ha pasado este año?»
  • «¿Hay algo que hayas cambiado de opinión últimamente?»
  • «¿Qué te saca de quicio de verdad?»
  • «¿Qué harías si mañana no tuvieras que trabajar nunca más?»
  • «¿Qué te hubiera gustado aprender de pequeño?»

Para saber qué busca

Conviene que salgan pronto, antes de que haya sentimientos de por medio:

  • «¿Qué buscas por aquí? Yo te cuento lo mío.»
  • «¿Vienes de algo reciente o llevas tiempo soltera?»
  • «¿Prefieres ir despacio o te gusta que las cosas pasen rápido?»

Cómo plantear esa conversación sin que parezca un interrogatorio está en cómo decir qué buscas en una cita.

Para la primera cita

En persona cambia el registro: menos preguntas y más seguimiento de lo que te cuenta.

  • «¿Cómo acabaste dedicándote a esto?»
  • «¿Qué tal llevas vivir aquí?»
  • «Cuéntame algo que no se pueda adivinar por tu perfil.»
  • «¿Qué plan te apetece que nunca encuentras con quién hacer?»

La última tiene una ventaja práctica: suele dejar servida la segunda cita.

Preguntas sobre lo que estáis haciendo

Hay un grupo que se olvida siempre y que es el más útil de todos: preguntar por lo que está pasando entre vosotros dos. No es incómodo si se hace en tono normal.

  • «¿Prefieres hablar por aquí o te apetece que quedemos ya?»
  • «¿Te agobia que escriba mucho o vamos bien así?»
  • «¿Qué tal te lo pasaste el otro día? Yo muy bien, por si no quedó claro.»

Ahorran semanas de interpretar señales y suelen recibirse mejor de lo que uno teme.

Para la segunda y la tercera cita

Cuando ya hay confianza, las preguntas pueden ir a sitios que antes no tocaban. No porque toque interrogar, sino porque a estas alturas interesa saber si encajáis en lo que importa:

  • «¿Cómo es tu relación con tu familia?»
  • «¿Qué te hace sentir bien cuando estás mal?»
  • «¿Cómo discutes? Yo me callo y luego exploto, por avisar.»
  • «¿Qué te gustaría que fuera distinto dentro de dos años?»
  • «¿Qué echas de menos de alguna relación anterior?»

La última es delicada y funciona bien si la preguntas en positivo y estás dispuesto a contestarla tú primero.

Preguntas ligeras para cuando hay silencio

No toda pregunta tiene que ir a lo profundo. Cuando la conversación se queda plana, lo que la reanima suele ser algo tonto y concreto:

  • «Dilema serio: ¿piña en la pizza?»
  • «¿Playa o montaña? Y no vale decir que depende.»
  • «¿Cuál es la peor película que has visto entera?»
  • «¿Qué canción te sabes aunque no te guste?»

Funcionan porque son fáciles de contestar y porque casi siempre abren un hilo nuevo sin esfuerzo.

Cómo responder tú

La mitad del trabajo de preguntar es contestar bien cuando te preguntan a ti. Tres cosas ayudan:

  • Contesta con un ejemplo, no con una etiqueta. «Soy tranquilo» informa poco; «mi plan favorito es cocinar con música puesta y que no suene el teléfono» informa mucho.
  • Devuelve la pregunta solo a veces. El «¿y tú?» automático después de cada respuesta convierte la conversación en un espejo.
  • No conviertas la respuesta en un discurso. Tres o cuatro frases y paras. Si interesa, te preguntarán más.

Qué te dicen las respuestas

Más que el contenido, informa la forma. Fíjate en si responde con detalle o con monosílabos, si devuelve preguntas, si recuerda cosas que contaste hace días.

También dice mucho cómo habla de los demás: de su ex, de su jefe, de sus amigos. No porque haya que juzgar a nadie por una frase, sino porque el tono con el que alguien cuenta sus conflictos es bastante estable.

Y si las respuestas van siempre en la misma dirección —prisa, presión, evasivas sobre lo básico—, eso también es información. Cuándo conviene prestarle atención lo vemos en señales de un perfil falso.

Preguntas que conviene evitar

  • Las que piden un balance sentimental. «¿Por qué lo dejaste con tu ex?» no es de las primeras semanas.
  • Las de dinero. Cuánto ganas, cuánto pagas de alquiler.
  • Las que son un examen. «¿Y tú qué aportarías en una relación?»
  • Las encadenadas. Tres seguidas sin contar nada tuyo convierten el chat en entrevista.
  • Las que solo tienen sentido porque es trans. Su cuerpo, su transición o su historia médica no son material de conversación inicial; si quiere hablarlo, lo sacará ella. Lo desarrollamos en errores al conocer a una mujer trans.

El momento de preguntar

La misma pregunta funciona o incomoda según cuándo llegue. «¿Qué buscas?» en el primer mensaje suena a formulario; a los cuatro días de hablar a diario, suena a interés legítimo.

Una regla sencilla: una pregunta solo es oportuna si la otra persona ya te ha dado permiso implícito, contándote algo de ese terreno. Si habló de su trabajo, puedes preguntar por el trabajo; si no ha mencionado a su familia, no la saques tú primero.

Y si una pregunta cae mal, se nota enseguida: respuesta corta y cambio de tema. No insistas ni te disculpes largamente; sigue por otro lado y listo.

Cómo usarlas sin interrogar

La proporción importa más que las preguntas. Por cada una que hagas, cuenta algo tuyo: así la conversación se parece a una charla y no a un formulario.

Y escucha la respuesta antes de pasar a la siguiente. La mejor pregunta casi nunca está en una lista: está dentro de lo que acaban de contarte.

Preguntas frecuentes

¿Qué preguntas hacer para conocer mejor a alguien?

Las que se contestan contando una historia pequeña en lugar de una definición. «¿Qué haces un domingo?» funciona mucho mejor que «¿cómo eres?», porque es concreta y fácil de responder.

¿Cuántas preguntas puedo hacer en una conversación?

Una por mensaje es suficiente. Lo que convierte un chat en un interrogatorio no es el número total, sino encadenarlas sin contar nada tuyo entre medias.

¿Qué preguntas conviene evitar al principio?

Las de dinero, las que piden un balance de relaciones anteriores y las que suenan a examen. Y, si la otra persona es trans, cualquiera sobre su cuerpo o su transición.

¿Es mejor preguntar por chat o en persona?

Las ligeras funcionan bien por chat. Las que piden pensar o contar algo personal se disfrutan mucho más en persona, donde hay tono de voz y tiempo para responder.

¿Qué hago si contesta con monosílabos?

Probar con una pregunta más concreta y contar algo tuyo primero. Si después de dos o tres intentos sigue igual, no suele ser un problema de preguntas.

¿Cuál es la mejor pregunta para una primera cita?

La que nace de lo que acaba de contarte. De las preparadas, «¿qué plan te apetece que nunca encuentras con quién hacer?» funciona bien porque además deja servida la segunda cita.

Equipo Editorial TransAmigas

Contenido revisado por el equipo editorial de TransAmigas. Redacción especializada en diversidad de género, privacidad y seguridad en las citas online.