Mientras estás conociendo a alguien, hay información que conviene reservar: tu dirección y tus rutinas, el centro exacto de trabajo, documentos de identidad, datos bancarios, contraseñas y códigos, fotografías íntimas o identificables y los datos de otras personas.

No se trata de desconfiar por sistema, sino de ordenar el ritmo. Compartir información personal forma parte de conocerse, pero es gradual y voluntario: cada dato que das debería responder a algo que tú quieres contar, no a una insistencia de la otra parte.

Aquí clasificamos qué tipo de información es sensible y por qué. Si lo que buscas son los ajustes concretos (permisos, perfiles y contraseñas), lo tienes en cómo proteger tu privacidad en citas online.

Qué información no debes compartir al empezar a hablar

En las primeras conversaciones, estos datos sobran:

  • Tu apellido completo.
  • Tu dirección o el barrio exacto donde vives.
  • El nombre de tu empresa o centro de estudios.
  • Tu número de teléfono, si todavía estáis empezando.
  • Tus horarios y rutinas diarias.
  • Cualquier dato bancario o económico.
  • Documentos de identidad.
  • Información sobre tus familiares, y menos aún sobre menores.
Qué información es sensible, por qué y cómo contarlo sin exponerte
Tipo de informaciónRiesgoAlternativa segura
Dirección y barrio exactoPermite presentarse en tu casa o esperarteNombra la ciudad o una zona amplia
Rutinas y horariosHace previsible dónde estarásHabla de aficiones sin días ni lugares fijos
Centro de trabajoExpone tu entorno laboral y facilita localizarteCuenta a qué te dedicas, no dónde
DNI o pasaporteSuplantación de identidad y fraudes a tu nombreNo enviarlos nunca; usa una videollamada breve
Datos bancariosCargos no autorizados y estafasNingún pago ni dato económico entre desconocidos
Contraseñas y códigos SMSAcceso directo a tus cuentasNo se comparten con nadie, nunca
Fotos íntimas o identificablesDifusión o extorsiónEvita cara, tatuajes y referencias de tu casa
Datos de familiares y menoresExpones a quien no ha decidido nadaHabla de ti, no de terceros

Dirección, ubicación y rutinas

Es la información más delicada, porque convierte una conversación en una visita. No hace falta dar la calle: basta con mencionar la parada de metro, el gimnasio y la hora a la que sales del trabajo para que alguien pueda situarte sin esfuerzo.

Comparte la ciudad o una zona amplia, que es lo que permite saber si estáis cerca, y deja el resto para cuando os hayáis visto. Si tenéis una cita, quedad en un punto público; tu portal no es un lugar de encuentro para una primera vez.

Lugar de trabajo y datos profesionales

Contar a qué te dedicas da conversación y dice mucho de ti. El nombre de la empresa, en cambio, abre la puerta a que alguien se presente allí, escriba a tus compañeros o encuentre tu perfil profesional con nombre y apellidos.

Si tu trabajo es muy identificable, puedes describir el sector sin más detalle. Y revisa si tu foto de perfil es la misma que usas en una red profesional: esa coincidencia enlaza los dos mundos en un instante.

Documentos de identidad

Nunca envíes una foto del DNI, el pasaporte, el carné de conducir o la tarjeta sanitaria, ni siquiera parcialmente tapada. Con esos datos se pueden contratar servicios a tu nombre, abrir cuentas o suplantarte en trámites.

Tampoco los pidas tú: si alguien quiere verificar que eres quien dices, hay formas mejores, como una videollamada breve. Lo explicamos en comprobar un perfil sin invadir su privacidad.

Datos bancarios, pagos y códigos

Ni el número completo de tu tarjeta, ni el CVV, ni tu IBAN, ni capturas de tu banca online. Tampoco conviene comentar cuánto ganas, si tienes ahorros o si acabas de cobrar una indemnización: esa información es la que decide a quién se dirige un fraude.

Si en algún momento aparece una petición de dinero, por pequeña que sea, tienes los pasos en qué hacer si alguien te pide dinero.

Contraseñas y códigos de verificación

Los códigos que llegan por SMS o por aplicación son la llave de tus cuentas. Nadie legítimo te los pedirá: ni la plataforma, ni el banco, ni por supuesto alguien con quien estás hablando.

Desconfía especialmente de quien te pide un código «para comprobar que eres real» o «para activar una verificación». Es una técnica habitual para secuestrar cuentas de mensajería.

Fotografías íntimas o identificables

Enviar imágenes íntimas es una decisión personal y legítima entre adultos, pero conviene tomarla sabiendo que, una vez enviadas, dejan de estar bajo tu control. Si decides hacerlo, evita la cara, los tatuajes o cicatrices reconocibles y cualquier elemento que identifique tu casa.

Nunca cedas a la presión ni a un intercambio «porque yo ya te he mandado una». Y si alguien difunde o amenaza con difundir imágenes tuyas, puedes pedir su retirada urgente por el canal prioritario de la AEPD y apoyarte en el 017 de INCIBE.

Información de familiares y menores

Los datos de otras personas no son tuyos para compartirlos. Evita fotos de tus hijos, sobrinos o amistades, los nombres de tus hijos y el colegio al que van, y las fotografías familiares que muestren la casa.

Publicar o reenviar conversaciones y datos de terceros, además, va contra nuestras normas de la comunidad.

Datos que pueden revelar tus redes sociales

Muchas veces el dato sensible no lo das tú en el chat: está a un clic en tus redes. Un nombre de usuario repetido, una foto que aparece en los dos sitios o una publicación antigua con la ubicación activada bastan para reconstruir tu vida.

  • No vincules tus redes al perfil de citas.
  • Usa fotos distintas de las que tienes publicadas en otras plataformas.
  • Revisa quién puede ver tus listas de amistades y tus publicaciones antiguas.
  • Comprueba si tu perfil aparece al buscar tu teléfono o tu correo.

Cuándo compartir más información

No hay un calendario, pero sí señales de que el momento ha llegado: la conversación es estable, habéis hablado por vídeo o ya os habéis visto, la otra persona respeta tus tiempos y comparte también lo suyo sin que haya que pedírselo.

Una progresión razonable sería: nombre de pila y ciudad al principio; aficiones y a qué te dedicas después; teléfono cuando tengáis plan; y los detalles más concretos de tu vida diaria cuando ya exista una relación. Si en algún punto sientes que vas más rápido de lo que quieres, frenar siempre es una opción.

Que una persona trans reserve datos sobre su vida, su historia o su documentación no es una señal de sospecha: en muchos casos es una medida de protección perfectamente razonable, y conviene respetarla igual que esperas que respeten la tuya.

Qué hacer si ya has compartido un dato sensible

  • Contraseñas o códigos: cámbialos de inmediato y activa la verificación en dos pasos.
  • Datos bancarios: avisa a tu banco y vigila los movimientos.
  • Dirección o trabajo: no des más detalles y observa cómo reacciona esa persona; si insiste o aparece sin avisar, bloquea y denuncia.
  • Documentos: guarda la conversación como prueba y denuncia si detectas un uso fraudulento.
  • Imágenes íntimas: no pagues ante un chantaje, conserva las pruebas y usa el canal prioritario de la AEPD.
  • En cualquier caso: puedes denunciar y bloquear un perfil y pedir orientación en el 017.

Tienes el resto de medidas preventivas en nuestra guía de seguridad en citas.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro dar mi número de teléfono?

No hay prisa. El teléfono permite buscarte en otras aplicaciones y, a veces, llegar a tu nombre completo. Mantén la conversación en la plataforma las primeras semanas y comparte el número cuando ya exista confianza y tengáis planes concretos.

¿Debo decir dónde trabajo?

Puedes contar a qué te dedicas sin dar el nombre de la empresa ni la dirección. El sector y el tipo de trabajo dan conversación; el centro exacto permite presentarse allí o localizar a tus compañeros.

¿Puedo enviar una foto de mi DNI?

No. Un documento de identidad no demuestra nada que no puedas demostrar de otra forma y, en cambio, sirve para suplantarte o para contratar servicios a tu nombre. Ninguna persona legítima necesita tu DNI para conocerte.

¿Qué datos puede revelar una fotografía?

El fondo suele decir más que el texto: el portal de tu casa, el rótulo de un bar, un uniforme, una matrícula o el paisaje desde tu ventana. Algunas fotos conservan además metadatos con las coordenadas del lugar donde se tomaron.

¿Qué hago si compartí mi dirección?

No entres en pánico: en la mayoría de los casos no pasa nada. Revisa cómo se comporta esa persona a partir de ahora, evita dar más detalles y, si aparecen presiones o visitas no deseadas, bloquea, denuncia y guarda las pruebas.

¿Es seguro enviar fotografías íntimas?

Es una decisión personal, pero conviene saber que una imagen enviada deja de estar bajo tu control. Si decides hacerlo, evita que aparezca tu cara, tatuajes reconocibles o elementos que identifiquen tu casa, y recuerda que la AEPD tiene un canal prioritario para pedir la retirada urgente si alguien la difunde.

Equipo Editorial TransAmigas

Contenido revisado por el equipo editorial de TransAmigas. Redacción especializada en diversidad de género, privacidad y seguridad en las citas online.